Las cuatro grandes semanas de la moda: Nueva York, Londres, Milán y París
Qué son, cuándo se hacen y qué distingue a cada una de las cuatro ciudades que deciden cómo nos vamos a vestir.

Dos veces por año, el mundo de la moda se muda durante un mes. Diseñadores, modelos, periodistas, compradores y celebridades recorren cuatro ciudades en el mismo orden: Nueva York, Londres, Milán y París. Son las llamadas Big Four, las cuatro grandes semanas de la moda, y lo que se muestra en ellas define gran parte de lo que vamos a ver en las tiendas en los meses siguientes.
Qué es una semana de la moda
Es un calendario de desfiles y presentaciones en el que las marcas muestran sus próximas colecciones. Se hacen con varios meses de anticipación:
- En febrero y marzo se presentan las colecciones de otoño-invierno.
- En septiembre y octubre se presentan las de primavera-verano del año siguiente.
Por eso, cuando ves un desfile en septiembre, esa ropa llega a las tiendas recién unos meses después.
Nueva York: la moda práctica
Es la primera del circuito y tiene una historia curiosa. En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, los editores de moda no podían viajar a París. La publicista Eleanor Lambert organizó entonces una “semana de prensa” para mostrar a los diseñadores estadounidenses. Fue el origen de la actual semana de Nueva York.
Su sello es la ropa que se puede usar en la vida real: el sportswear elegante, cómodo y pensado para la mujer que trabaja.
Londres: la creatividad sin miedo
La semana de Londres, organizada por el Consejo Británico de la Moda desde 1984, es la más experimental de las cuatro. Allí suelen mostrarse los talentos jóvenes que salen de escuelas como Central Saint Martins, de donde surgieron diseñadores como Alexander McQueen.
Si buscas ideas nuevas, propuestas audaces o la moda que todavía no llegó a la calle, Londres es la ciudad a mirar.

Milán: el lujo y la artesanía
Organizada por la Cámara Nacional de la Moda Italiana, la semana de Milán es sinónimo de lujo, sastrería y materiales de altísima calidad. Es la casa de las grandes marcas italianas, conocidas por sus cueros, sus tejidos y una tradición artesanal de generaciones.
Fue en Milán, por ejemplo, donde se vivió uno de los desfiles más recordados de los años noventa, el de las supermodelos que cambiaron la moda para siempre.
París: la capital de la moda
Es la última del circuito y la más prestigiosa. París tiene algo que ninguna otra ciudad tiene: la alta costura, una categoría protegida que exige que las prendas se confeccionen a mano, a medida y en talleres propios. Solo las casas que cumplen esos requisitos pueden usar ese título.
Aquí desfilan las grandes casas francesas, y aquí nació gran parte de la historia de la moda, desde Coco Chanel hasta Yves Saint Laurent. Te contamos la historia de una de ellas en Coco Chanel, la mujer que liberó a las mujeres.
Y para las modelos, el gran escenario
Para una modelo de pasarela, el circuito de las cuatro grandes es la meta máxima: decenas de castings en pocas semanas, desfiles por la mañana y por la noche, y viajes entre ciudades. Es un mundo exigente que pide estatura, técnica y mucha resistencia. Si sueñas con él, empieza por conocer qué tipo de modelo eres y por practicar cómo caminar en tacones con elegancia.


